“LAS ENFERMEDADES DE LOS NIÑOS”

Las enfermedades de los niños

Como en todos los casos, las enfermedades infantiles pueden variar desde muy leves a muy graves. Un ejemplo del primer caso es la gripe que simula Elliot en “E.T.” para quedarse con el pequeño extraterrestre y calienta el termómetro en la lámpara para engañar a su madre, o el corte que sufre el mismo niño en el dedo y que curará E.T. con su dedo luminoso y sus poderes, como si se tratara de Dios en la Capilla Sixtina, conviertiéndose la secuencia de la película de Spielberg en una imagen que ya es parte de la iconografía del cine moderno.

Entre las enfermedades graves de los niños hay una que destaca en la realidad y en la ficción, la leucemia. En “Medidas arriesgadas” el hijo del policía interpretado por Andy García está enfermo de leucemia y para su curación precisa un transplante de médula ósea que sólo le puede proporcionar un criminal, al que da vida Michael Keaton. Cuando se va a realizar la extracción de la médula bajo anestesia, el criminal consigue escapar, secuestrando al niño, que permanecía aislado por su enfermedad y con una intensa epistaxis por falta de plaquetas.

Otras dos patologías han sido retratadas repetidas veces en la pantalla por motivos diferentes: el asma probablemente por el riesgo vital a corto plazo que puede suponer y las enfermedades mentales, porque permiten inventar personajes extravagantes. “Las normas de la casa de la sidra” es una película muy interesante que sitúa su trama en un orfanato del periodo de entreguerras europeo. El médico del orfanato, un magnífico Michael Cane, fabricará un aparato respiradero, casi una coraza, para un niño asmático. En “Gloria”, decepcionante película de Sidney Lumet, Sharon Stone se encariña de otro asmático que precisa dosis extra de inhaladores cuando está nervioso.

La variedad de películas sobre enfermedades mentales en los niños es mucho mayor, pero destacaré dos, por su calidad e impacto. “¿A quién ama Gilbert Grape?” y “Forrest Gump” . En la primera, Becky es una mujer obesa mórbida que tiene dos hijos, uno perfectamente sano, que será el responsable de la casa, Gilbert Grape interpretado por Jhonny Deep y otro con retraso mental que interpreta Leonardo Di Caprio en uno de sus primeros papeles. La relación entre los tres miembros de la familia es muy interesante, especialmente la sobreprotección del hijo mayor sobre el menor. Pero, sin duda, el paradigma de los personajes cinematográficos infantiles con problemas mentales de los últimos años ha sido “Forrest Gump” , hito en el cine norteamericano de los años noventa. Forrest es un chico de inteligencia baja que, gracias a su gran voluntad y corazón es capaz de realizar todo aquello que se propone, desde correr sin parar de Este a Oeste de los Estados Unidos a cuidar con gran e incondicional amor a la mujer de su vida, enferma de sida, con quien llegarán a tener un hijo, libre de enfermedad, que Forrest cuidará el resto de su vida.

La crueldad del adulto

Es raro que no sea compasión el sentimiento que domina la relación entre un adulto y un niño, pero hay ocasiones en las que ciertos sentimientos negativos dominan la conducta del adulto, o mejor dicho, de una persona en edad adulta, lo que no implica necesariamente que su personalidad también tenga esta característica. La envidia o el egoísmo pueden ser poderosos enemigos para una persona con responsabilidades, como le sucede al protagonista de “Los fantasmas atacan al jefe” , versión de los noventa del “Cuento de Navidad” de Charles Dickens. El actor cómico Bill Murray encarna al personaje tacaño y vanidoso que, entre otras maldades, no deja que su secretaria lleve a su hijo pequeño al pediatra ya que no habla desde la muerte de su padre. El fantasma del futuro mostrará al protagonista el aislamiento que sufrirá el pequeño si no se pone un remedio. Al final de la película promete que lo llevará al mejor especialista, pero no hace falta. Cuando el milagro se produce, el niño dice unas palabras: “que Dios bendiga a todos”.

El “sumum tremens” de la crueldad de los adultos con los niños se produce en “La mano que mece la cuna” , thriller de Curtis Hanson protagonizado por Rebecca de Mornay. Un ginecólogo abusa de una paciente a pocas semanas del parto, provocándole una crisis asmática. Denuncian al perturbado médico, que acabará suicidándose, perdiendo su esposa el hijo que llevaba dentro. La venganza de ésta será terrible: consigue el puesto de niñera del bebe de la pareja protagonista, poniendo al pobre lactante en situaciones de verdadero riesgo. A pesar de que en la realidad hemos visto casos de niñeras de una crueldad increíble, por suerte, esta película es pura fantasía.

La compasión del adulto

Como ya he señalado, la compasión es por suerte el sentimiento que predomina en adultos ante las flaquezas de los niños. “El imperio del sol” es una muestra del cine épico de Steven Spielberg, situado en el Japón de la Segunda Guerra Mundial. En un campo de concentración coinciden un niño inglés y un médico, que se encargará de su educación, aunque la “universidad de la vida”, como dice el propio niño, sea su verdadera maestra. Algo similar hará el maestro de pueblo con su pequeño alumno en “Historias de la radio” , la mejor y másconmovedora película de Sáenz de Heredia. Una enfermedad tiene inmóvil al niño y no es eso lo peor, ya que puede evolucionar de forma fatal. No puede correr, jugar con sus amigos o ser en clase el alumno bueno y brillante que era, por lo que el profesor continuará adiestrándolo con cariño en su casa. La revolución llega al pueblo cuando tienen la posibilidad de concursar en la radio, con la oportunidad de sacar el dinero suficiente para curar al pequeño, para lo que se elige unánimemente al maestro, el más listo del pueblo. El feliz desenlace es memorable: tras acertar el maestro todo tipo de preguntas, cada vez más rebuscadas, llega la pregunta imposible: qué jugador en no sé que año y no sé que división metió un gol. Y el milagro se hizo, habiendo sido él mismo el autor del gol.

Los padres

El noble sentimiento de compasión del adulto lleva a proteger al niño, pero puede derivar en un proteccionismo insano, sobre todo por parte de sus padres, que no pueden controlar el afán proteccionista por sus hijos, lo que les genera una intensa carga interna de angustia y desesperación, que además de ser transmitida a los hijos, puede paralizar su incondicional entrega o hacer que todas las fuerzas que utilizan en lucha por sus hijos sean inútiles. “Lorenzo´s oil” (titulada en la versión para España “El aceite de la vida” ), que fue además de la primera película producida por Jodie Foster, narra la lucha desesperada de unos padres por su hijo, que padece una enfermedad del metabolismo de los lípidos. Dicha enfermedad le produce un daño neurológico irreversible e imposible de tratar. Los padres son unos héroes totalmente entregados a su hijo para que pueda encontrar algo de salud, lo que para ellos es su salvación. Llegan a investigar por su cuenta en busca de la cura y en su camino encontrarán distintos obstáculos, como el escepticismo médico o de los otros padres con hijos enfermos. A pesar de que posee algunos aspectos discutibles, como la investigación científica realizada por neófitos, la película es un ejemplo de generosidad por parte de los padres.

Pero si, como ya he señalado, esta generosa entrega le hace perder el rumbo o la perspectiva de la realidad a los padres, las consecuencias pueden ser fatales, como le sucede a Björk en “Bailando en la oscuridad” , difícil película de Lars Von Triers. Una mujer checoslovaca emigra a los Estados Unidos en busca de una operación para su hijo, afectado de una enfermedad hereditaria que le dejará ciego, tal como a ella le está sucediendo. Con el fin de conseguir dinero para una operación, llega a cometer acciones inaceptables. En el fondo late el sentimiento de culpabilidad que tiene la protagonista por haber tenido a su hijo consciente de lo que le ocurrirá.

Sin darse cuenta, los padres pueden llegar a realizar acciones perjudiciales hasta para los propios hijos, como sucede en “Juramento hipocrático” , melodrama convencional en el que una madre, una cargante Meryl Streep, abandona el tratamiento convencional -que está siendo poco eficaz- que sigue su hijo para la epilepsia y lo cambia por una dieta especial.

¿Y si los padres son médicos?

¿Y si el padre fuera médico?, pues cabe pensar que el hijo será correctamente tratado, más aún, con mucho mimo. Así sucedía con los hijos de Nani Moretti en “La habitación del hijo” , ganadora recientemente del Óscar a la mejor película extranjera. En dicha película el problema se plantea cuando un hijo muere en un accidente, entrando el vitalista psiquiatra en una profunda crisis, ya que se siente culpable por no haber salido con su hijo ese día (no lo hizo porque un paciente le llamó muy angustiado), lo que habría evitado el accidente.

Sigo insistiendo, cabe pensar que si el padre es médico, lo habitual es una relación de cuidados estrecha. El cine ha reflejado esto en los aspectos puramente de salud, no tanto en los humanos. “El Sur” , segunda película de Víctor Erice tras diez años de letargo y rodada con el estilo pausado y contemplativo que le caracteriza, cuenta la historia de una familia, con una niña como protagonista, en un pueblo del norte de España en la postguerra. El padre es un médico poco comunicativo, distante en sus palabras y compostura, que terminará muriendo víctima de sí mismo.

“Amelie” , magistral película del francés Jeunet, da una paso más allá, porque en ella los cuidados médicos del padre tendrán serias consecuencias. Cuando el padre reconoce mensualmente a la pequeña Amelie, el corazón le late fuertemente por los nervios del contacto con su distante padre. Esto le hace temer al padre una cardiopatía, por lo que le somete a un estricto régimen de vida, sin salir apenas de casa durante su infancia. Recibe en el hogar toda la educación y construye un mundo imaginario paralelo (piensa que su vecina en coma no despierta porque quiere dormir toda la vida).

“LOS NIÑOS Y SUS ENFERMEDADES EN EL CINE”

Los niños y sus enfermedades en el cine

Uno de los aspectos más tristes y turbios de la infancia es la enfermedad, que llega a ser mucho más terrible de lo que ya lo es en los adultos. Un niño tiene toda su vida por delante y su delicadeza e ingenuidad hacen que la muerte o enfermedad sean más dolorosas, injustas e incomprensibles de lo que ya lo son por sí mismas. Este paradigma ha sido la base del argumento de muchas películas, ya que posee la fuerza y carga dramática suficiente para impulsar determinadas escenas o, incluso, películas enteras.

Dr. Benjamín Herreros Ruiz-Valdepeñas Departamento de Medicina Interna. Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

La infancia ha generado muchísimas películas. La mayoría están dirigidas al propio público infantil y tienen una calidad muy irregular, aunque consiguen el fin que se proponen, que no es otro que hacerles pasar un rato divertido a los niños. Estas desenfadadas películas suelen narrar las aventuras de uno o varios infantes, como “Sólo en casa”, “E.T.” o la más reciente “Harry Potter” .

Sin embargo, hay también películas que se han ocupado de partes más oscuras del universo de los niños, como ha hecho con mucho acierto el cine español en las últimas décadas, con películas como “La lengua de las mariposas” en la que un niño sufre las consecuencias de la represión franquista aún a pesar de la libertad con la que le educa su profesor, interpretado por un espléndido Fernando Fernán Gómez, o “Secretos del corazón” , donde seguimos la educación de un niño que vive y crece expectante ante el mundo de los adultos o la ganadora de cuatro premios Goya “El Bola” , con el maltrato infantil como tema de fondo.

La debilidad de los niños

La debilidad natural de un niño se incrementa si está enfermo. Esta indefensión despierta sentimientos de ternura entre los espectadores, que dejan escapar algunas lágrimas en las butacas si una escena alcanza un mayor tono sentimental, como en la mítica escena de la obra maestra de John Ford “Las uvas de la ira” , en donde un pajarillo se planta en la ventana de la habitación del pequeño de la familia, enfermo, encamado e incapaz de correr y jugar –lo que más necesita y desea un niño–. La proximidad del pajarillo acerca al niño la libertad que tanto ansía.

Sin tener que cruzar el Atlántico ni retroceder cincuenta años, “El Bola” narra una de las situaciones de mayor indefensión para un niño, el maltrato, tanto psíquico como físico –el joven protagonista llegará a requerir atención médica–. Aunque indefensos, lo que se dice indefensos,… no siempre se encuentran los niños. No hay más que ver las peripecias de los protagonistas de “Los Goonies”,
“Sólo en casa” o, en un tono totalmente distinto, “La casa de Dios” , narración de los devenires de un grupo de niños de una favela brasileña.

Tal vez quienes han conseguido un retrato más aproximado de la infancia hayan sido los grandes maestros del Séptimo arte, ya que su depurada forma de hacer cine les da la posibilidad de mirar a los niños con la compasión y el apoyo que merecen, sin olvidar que su ingenuidad no les exime de vivir auténticos dramas. Recordemos el Chaplin de “El Chico” o el magnífico tratamiento de la infancia que hizo Charles Laughton en la única película que dirigió “La noche del cazador” o el que realizó Vittorio de Sica en “El ladrón de bicicletas” en 1948, y la cuasibiográfica de François Truffaut “Cuatrocientos golpes”.

“ACELERADOR DE PARTÍCULAS VUELVE A FUNCIONAR,GINEBRA 2009

El acelerador de partículas del CERN, el Laboratorio Europeo de Física de Partículas, ha arrancado de nuevo este viernes después de 14 meses de reparaciones a consecuencia de una grave avería ocurrida a los pocos días de ponerse en funcionamiento.

Producirá cientos de millones de choques frontales de partículas a una velocidad próxima a la luz El CERN informó a través de su página web que el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés) se puso en marcha en torno a las 22.00 h de este viernes. Una vez que el LHC funcione a pleno rendimiento, presumiblemente a principios de 2010, producirá cientos de millones de choques frontales de partículas a una velocidad próxima a la luz.

En ese momento se recrearán los instantes posteriores al Big Bang, lo que dará informaciones claves sobre la formación del universo y confirmará o rebatirá la teoría estándar de la física, basada en el bosón de Higgs.

La existencia de esa partícula, que debe su nombre al científico que hace 30 años predijo su existencia, se considera indispensable para explicar por qué las partículas elementales tienen masa y por qué las masas son tan diferentes entre ellas.

El experimento consistirá en ir aumentando progresivamente la potencia de la circulación de los protones
La circulación de partículas por el LHC se está haciendo en un primer momento a baja energía, unos 450 GeV (gigaelectrones volt), y cuando los científicos inyecten haces en direcciones opuestas se producirán, a esa velocidad, las primeras colisiones.

A partir entonces, el experimento consistirá en ir aumentando progresivamente la potencia de la circulación de los protones, hasta llegar al momento más esperado y temido por algunos: las primeras colisiones de partículas a velocidad cercana a la de la luz, lo que se calcula que podría ocurrir para enero.

Cuatro grandes detectores -también llamados experimentos- que están situados a lo largo del túnel, serán los encargados de registrar la información que produzcan las colisiones, en la búsqueda de los misterios del universo.

“LA GRAN ODISEA DE LA VIDA”

El hoy…no llego a apreciarlo,
Siempre que me pongo a pensar en ello…
es como si no pudiera adelantar acontecimiento.
No logro disociar los tiempos nuevos…
La gran Odisea de la vida,
contada en diversas personalidades…
…Al que sólo gusta vivir intensamente,
y anualmente en sus sueños viajar,
en un galeón de Manila si acaso,
a una playa Ibérica llegar…al sureste,
donde hace más calor en Marzo…
De España me gusta el Mediterraneo…
(“De América del Norte el lago Hurón,
porque allí vivian los indios hurones”)…
Mi mar es un mar cálido,
al que temo encontrar tranquilo e indiferente…
…Mares Jónico,Adriático y Egeo,
más compartimentos para el Mar Mediterraneo,
que gracias a la construcción del Canal de Suez,
siguió calentando y navegando lleno de belleza,
Finalmente tropiezo con el mito de Medusa…
leyendo me imagino,en la playa,
una Gorgona,cuya mirada es mortal,
Perseo le cortó la cabeza,
cubierta de serpientes y de aquí nació Pegaso,
otro ser mitológico………………………………….
De enorme fuerza y hermosas alas,
digno del más culto y loco nacimiento…
“Entre la sangre de Medusa,nació un caballo con alas.”

“EL CONFINAMIENTO DE DON CARLOS(3ªPARTE)”

Confinamiento

A raíz del desgraciado accidente, su salud fue empeorando. Pese a ello, y a sus evidentes muestras de inestabilidad, el Rey siguió confiando en las posibilidades de Don Carlos. A partir de 1564, asiste y participa en reuniones del Consejo de Estado, lo que haría en compañía de Don Juan de Austria un año más tarde. No fue ésto óbice para que la actitud hacia su padre se enrareciese de forma ostensible. Ya en cierta ocasión había persuadido a Antonio de Toledo, caballerizo del Rey, para montar un caballo al que éste apreciaba de forma especial. Las heridas que le infligió y la saña con que lo hizo provocaron la muerte del animal.

Eran tiempos difíciles para el rey prudente. Por un lado estaba en entredicho la talasocracia en el Mediterráneo debido al avance otomano, lo que constituía una seria amenaza y en lo referente a los Países Bajos, la convocatoria de los Estados Generales, encabezados por Guillermo de Orange, Egmont y Horn, aconsejaban el envío urgente del duque de Alba para sofocar la rebelión. La decisión exasperó de tal manera al príncipe que llegó a amenazar de muerte al duque, pues el rey, había prometido en 1559 enviar a don Carlos como Gobernador de los Países Bajos. Era el agravio más grande que había recibido de su padre. El embajador francés daba parte de la situación en términos alarmantes, “Si Dios no lo remedia, podría suceder una gran desgracia”.

La situación se hizo insostenible. El príncipe se puso en contacto con los rebeldes, había tomado la decisión de encabezar la sublevación. Para llevar a cabo su plan pidió ayuda a don Juan de Austria quien, sin salir de su asombro, intentó disuadirle. El Rey fue informado de inmediato. El 18 de Enero de 1568 Don Carlos se ve sorprendido en sus aposentos por la figura de su padre, acompañado por cuatro miembros del Consejo de Estado, e incorporándose le pregunta: “¿Vuestra Majestad ha venido a matarme?”. Tras tranquilizarle le dice que en adelante no le trataría como padre, sino como Rey. A partir de ese momento, quedaría recluido a perpetuidad en las torres del Alcázar de Madrid y aislado de sus amigos y familiares.

Es significativa la carta enviada por Felipe II al duque de Alba justificando tal decisión: “Duque y primo mío: Vos sabéis muy bien cuál es el natural del príncipe, mi hijo, y cuáles sus acciones, para que tenga que detenerme en justificar la medida que acabo de adoptar y explicaros los motivos de mi suprema resolución… En lo que se refiere a mí solo, con sus desobediencias y faltas de respeto de todas clases, habría tenido paciencia, o, al menos, habría empleado otros procedimientos; pero teniendo en cuenta mis deberes para con Dios, para con el bien público de la cristiandad y de mis Estados, he visto en toda su evidencia los inconvenientes, los peligros que podían seguirse en el porvenir, lo mismo que los que ya nos amenazan.”

Durante su reclusión sus amenazas e intentos de quitarse la vida fueron permanentes. Se negó a comer durante semanas, o lo hizo de forma desmesurada en otras ocasiones y estuvo expuesto a bruscos cambios de temperatura. Llegó a tragar un valioso anillo en la creencia de que los diamantes contenían veneno. Su salud se fue deteriorando hasta que, después de haber comido una copiosa empanada de perdices y bebido agua helada en abundancia, fallece el 28 de julio de 1568 a los 23 años de edad.

La muerte de Don Carlos se vio envuelta en un halo de misterio que perdura hasta nuestro días. En 1581 Guillermo de Orange había dirigido su “Apología”, redactada por Pedro de Oyseleur, a su acérrimo enemigo Felipe II. La obra hacía referencia a la implicación del Rey en la muerte de su hijo, y dejaba entrever la supuesta relación amorosa de don Carlos con su madrastra Isabel de Valois.

DON CARLOS,LA INCAPACIDAD DE UN PRÍNCIPE DE LEYENDA(2ªPARTE)

Las desavenencias de sus médicos

En 1561 llega a Alcalá de Henares, donde es enviado por el Rey, tras descartar varios destinos al borde del mar donde tenía pensado enviarle por motivos de salud. Las fiebres cuartanas le tenían maltrecho, al punto que hubo de retrasarse su matrimonio con la hija de los Reyes de Bohemia. Cursó allí estudios con su tío Don Juan de Austria y Alejandro Farnesio. Eran de parecida edad y compartían juegos y confidencias con la joven Isabel de Valois, tercera esposa del Rey, a la que Don Carlos profesaba especial cariño. En su boda con Felipe II, el 2 de febrero de 1560, había sido padrino en compañía de su tía Doña Juana de Portugal, días antes de ser nombrado heredero con toda solemnidad.

El domingo 19 de Abril de 1562 el Príncipe sufrió un grave accidente en Palacio. Tenía la intención de entrar en el aposento de una doncella de servicio cuando, alterado por su nerviosismo y, con seguridad, lascivia “cayó por una escalera oscura y de ruines pasos, echó el pie derecho en vacío y dio una vuelta sobre todo el cuerpo, y así cayó de cuatro o cinco escalones”. Se golpeó en la cabeza contra una puerta, sufriendo una contusión importante y quedando literalmente patas arriba. La lesión, del tamaño de una uña de pulgar, opinamos que, por su tamaño y gravedad, podría haber sido causada por impactar con un remache metálico de los que adornaban las puertas de la época. La primera cura se hace en presencia de sus dos médicos de cámara, los doctores Vega y Santiago Diego Olivares y el cirujano de su casa, el licenciado Daza Chacón, famoso médico y cirujano de la época, formado en Salamanca. Tras ésta, Don García de Toledo envía a Don Diego de Acuña, gentilhombre de cámara, a dar noticia de lo ocurrido al Rey.

Felipe II envió a Don Juan Gutiérrez “protomédico y de su cámara” que llevaba consigo a los doctores Portugués y Pedro de Torres, cirujanos de su Majestad. Éstos llegaron a Alcalá el lunes al amanecer, procediéndose a la cura a las ocho de la mañana, tras lo que tuvo lugar una reunión del equipo médico con Don García. Visto que el Príncipe tenía fiebre y se encontraba en un aceptable estado nutricional previo, ya que debido a las fiebres se había alimentado en abundancia en los meses anteriores, se acordó proceder a una sangría de “hasta siete u ocho onzas de sangre”. Durante los siguientes días tuvo poca o ninguna fiebre, también presentaba un entumecimiento de la pierna, al que no dieron importancia por haberle ocurrido esto en otras ocasiones. Por esto, mantuvieron los médicos una actitud expectante, pues la herida tenía buen color.

El décimo día la herida tenía peor aspecto, estaba más sucia y pronto subió nuevamente la fiebre. Se procedió a nueva cura superficial, lo que hizo que la herida cerrase en falso, reinfectándose. De esto Daza culpa al doctor Portugués, quien realizó la cura, y Olivares pasa sobre ello, sin señalar responsable alguno. En esta situación, hubo general acuerdo en que era preciso desbridar la herida y ampliarla para continuar interviniendo si hubiese lesión interna y permitir el drenaje del material purulento.

Visto esto, Daza sugirió que se fuese a buscar a Valladolid a su maestro en Cirugía, el bachiller Torres, lo que se aprobó unánimemente, enviando Don García un correo a buscarle, con tal diligencia que llegó a los pocos días. Puestos de acuerdo los seis médicos que allí estaban y el bachiller Torres, procedieron a abrir la herida, separándose con gran facilidad el periostio porque estaba tumefacto y pútrido. Hecha la abertura, manaba tanta sangre que no pudieron ver hasta dónde llegaba el daño por lo que no se hizo más que limpiar, hemostasia y cerrar.

A continuación, se envió un correo al Rey dando cuenta de lo pasado y de que no se había avisado antes por no demorar la necesaria actuación médica en vista de la gravedad del cuadro. El Rey partió antes de amanecer el viernes primero de mayo desde Madrid, donde se había instalado la Corte un año antes, rumbo a Alcalá. Le acompañaban sus médicos, los doctores Mena (omitido en la narración por Daza) y Vesalio, y sus hombres de confianza, el Duque de Alba y Ruy Gómez. Llegaron antes de la cura que se hizo en su presencia, escudriñándose el cráneo con gran diligencia y no encontrándose herida en él, no siendo una pequeña mancha a la que quitaron importancia.

Días después se complicó el cuadro apareciendo una gran erisipela con lo que se “apostemó”, inflamó, toda la cara, oreja y ojo, de izquierda a derecha hasta la garganta, pecho y brazos. Esto, al parecer, les dejó tan alarmados que, aplicando el viejo principio de “primum non nocere” colocaron poco menos que paños calientes, discretos cuidados paliativos, medidas dietéticas y adoptaron una actitud expectante.

El enfermo continuó agravándose con fiebre alta que le ocasionó delirios y diarreas “coléricas”, profusas. Vesalio y el doctor portugués opinaron que el daño era interior y que había que “penetrar el casco hasta las telas”, es decir, llegar al menos hasta la duramadre, lo que confirmaría la hemorragia epidural. Los demás opinaban, unos “que el hueso estaba purulento”, lo que indicaría la existencia de una osteomielitis localizada o bien, que la “inflamación externa se había comunicado por las suturas a las membranas del cerebro”. Estamos aquí ante un triple diagnóstico de sospecha, osteomielitis, meningitis o bien hemorragia-hematoma epidural. Descartaron la meningitis, pues “la calentura que vino a su alteza a medio del onceno vino sin rigor” y no hubo vómitos ni convulsiones. Tampoco notaron rigidez de nuca pues “las sequillas que tuvo en el pescuezo en la parte izquierda y el dolor en aquel lugar, fue un flujo catarroso” y achacaron, parece que acertadamente, causa febril al delirio.

Ante el pronunciado agravamiento, se decidieron a trepanar y legrar, comenzando el portugués y siguiendo Daza pues “a los pocos lances me mandó el Duque de Alba que la tomase yo, y fui legrando”, saliendo algo de sangre y poco más. Aquí Daza afirma que “el daño era comunicado y accidental de la fiebre y erisipela” o sea, se abona a la teoría de la meningitis. Estamos ante una situación de riesgo vital del entonces único heredero del Imperio más pujante del mundo.

Había un morisco del Reino de Valencia, Comenge dice que era judío, llamado Pinterete, que poseía dos ungüentos curativos, uno blanco y uno negro más caliente que se mezclaba con el anterior. Se decidieron a emplearlos, dado que alguno de los presentes ya los había usado en casos graves. Hasta entonces, la mayoría se había resistido a emplearlos por dos motivos científicamente impecables que comentan los cronistas, uno que no sabían su composición y usarlos en tan gran Príncipe sin saber qué llevaban no era lógico, y el otro, que no parecía razonable usar los mismos remedios en todo tiempo, edades y complexiones.

Le pusieron los ungüentos antes de que viniese el morisco. El sábado los colocó él mismo. El ungüento negro quemó la herida y despidieron al moro, que se fue a Madrid a curar a Hernando de Vega, “al cuál con sus ungüentos envió al cielo”. El nueve de mayo “estuvo su Alteza tal que ninguna señal fue que no diese de muerte“. Visto el estado del enfermo, optaron por traer en procesión el cuerpo de Fray Diego de Alcalá, un bienaventurado fraile franciscano cocinero del convento local fallecido años antes y lo allegaron a la cama del enfermo. El Rey, preocupado y entristecido por esta situación, se fue a Madrid a rezar a la iglesia de San Jerónimo.

Ya fuese por la trepanación y legrado, por el ungüento del morisco Pinterete, por la intercesión de Fray Diego, o a pesar de todo ello, el caso es que tras drenar de los párpados muy inflamados una sustancia caseosa que le tenía los ojos completamente cerrados, y practicar una cuantas sangrías, purgas, lavativas y ventosas más; al cabo de un total de noventa y tres días de tratamiento, el Príncipe estuvo totalmente recuperado. No obstante, “su cerebro quedó bastante lastimado, notándose desde entonces cierto desorden y trastorno de ideas, que empeoró su carácter ya harto caprichoso, lo cual se observaba en sus acciones y en sus cartas, en las cuales, o invertía el orden de las frases o dejaba incompletos los períodos”. Su salud continuará siendo mala, pues dos años más tarde, a los 19 de edad y durante una nueva enfermedad, otorgará testamento.

“DON CARLOS,LA INCAPACIDAD DE UN PRÍNCIPE DE LEYENDA(1ªPARTE)”

Eran tiempos de esplendor para Felipe II. Se estaban consolidando los dominios que había adquirido de su padre Carlos V, un Imperio en el que, con el gobierno de las Indias y tras la anexión de Portugal en 1580, “nunca se ponía el sol”. Las controversias del Rey católico con los protestantes franceses, las rebeliones de los Países Bajos o la amenaza del Islam, marcarían la pauta de su reinado. No podemos olvidarnos de los conflictos internos o sus diferencias con Italia e Inglaterra. El Príncipe Carlos, heredero de Felipe II, tenía una complexión débil y enfermiza, debida, posiblemente, a la consanguinidad de sus antecesores, lo que marcó toda su vida con un delicado estado de salud y una muerte temprana.

Fernando Ponte Hernando. Doctor en Medicina. Profesor de Tercer Ciclo. Universidad de Vigo. Luis Posse Vidal. Grupo de Estudios Históricos “Roberto Nóvoa Santos”.

Estando próximo el monarca Felipe II a contraer su tercer matrimonio con Isabel de Valois, el Príncipe Carlos, al no tener hermanos, era el único heredero posible de Felipe II. Esto hacía que su vida, su correcto desarrollo y buena formación humana, cultural, moral y de gobierno fuesen absolutamente esenciales para el futuro de España, sus Estados y la dinastía de los Austrias.

Carlos era hijo de Felipe II, entonces príncipe regente de Castilla que contaba sólo dieciocho años, y de María de Portugal, que fallecería a consecuencia del parto. Nace en Valladolid el 8 de julio de 1545 un niño raquítico y torpe, minúsculo, de piernas desiguales y giba ligera. Tuvo una complexión débil y enfermiza. Sus deficiencias, tal vez debidas a la “bárbara consanguinidad” de la que habló Marañón, entre los Trastámara, Avis y Habsburgo, hacían presagiar la fatalidad que le acompañaría el resto de su vida. Sus padres eran primos por doble vínculo y nietos de Doña Juana de Castilla, más conocida por Juana “la Loca”. En lugar de ocho bisabuelos, tuvo cuatro, y en lugar de dieciséis tatarabuelos, tan sólo seis.

Las atenciones de su padre, que tuvo frecuentes y largas ausencias durante la infancia y adolescencia de Don Carlos, en cuanto a su educación, fueron las que correspondían a un heredero de la Corona. Criado por sus tías, las Infantas María y Juana de Austria, y por su nodriza, Leonor de Mascareñas, su evolución fue lenta y algo retrasada, empezó a hablar, de forma defectuosa, a la edad de cinco años.

El Rey puso a su lado maestros ilustrados y virtuosos. Fueron los más notables, Don García de Toledo, hermano del Duque de Alba, y el humanista Honorato Juan, Obispo de Osma y discípulo de Luis Vives. Éste, fue nombrado preceptor el 3 de julio de 1554, cuando Don Carlos contaba casi nueve años. El entusiasmo que se desató en un principio se fue desvaneciendo al advertir que los progresos y la conducta del príncipe no eran los deseados. En éste sentido, se manifiesta Honorato Juan en carta enviada al Rey informándole: “Pésame en el alma que el aprovechamiento de Su Alteza no sea al respeto de cómo comenzó y fue los primeros años, que fue el que aquí vieron todos y allá entendió V.M.”.

En la misma línea, Don García, en otra carta, dice al Rey: “En lo demás del estudio y ejercicios no va tan adelante como yo querría” y más adelante, “ como veo que con tenerme S.A. el mayor respeto y temor que se puede pensar no hacen mis palabras ni la disciplina, aunque le escuece mucho, el efecto que deberían”. Se ve que no gastaban excesivos miramientos con él.

Su carácter empezaba a dar muestras de una agresividad más que preocupante. Con pocos años, “un paje suyo cometió una falta leve y el Príncipe, rabioso, exigió que le ahorcasen en su presencia. Al negarse a hacerlo, Don Carlos rehusó obstinadamente la comida en términos tan alarmantes que, para satisfacerle, hubo que colgar un muñeco y hacerle creer que era el paje”. En la Corte, sus extravagancias eran un secreto a voces y los embajadores venecianos daban parte en este sentido. Las atrocidades con los animales y su irascible temperamento no pasaban desapercibidos. A una tortuga suya le cortó la cabeza de un mordisco, y una de sus aficiones era asar vivos a los conejos que llegaban a la cocina y degollar a los gazapillos que le traían de la caza. Ante estas inclinaciones, el que su mascota preferida fuese un elefante que le había regalado Don Sebastián de Portugal no dejaba de ser una mera anécdota.

Cuando Carlos V se retiraba a Yuste en 1556, conoció en Valladolid a su nieto, al que ya no volvería a ver. Los informes que de él había recibido eran poco alentadores. La fascinación y admiración del Príncipe en tan esperado momento, no se vieron correspondidas por el Emperador.

El 22 de febrero de 1560 fue jurado solemnemente heredero y sucesor del Reino en las Cortes de Toledo. Como tal, pasaron a besarle la mano los Grandes de España y los prelados. Del mismo modo, Don Carlos juró guardar las leyes y fueros de Castilla, mantener la paz y la justicia en el Reino y preservar la religión católica. En dicho acto, nuevamente, el Príncipe, que se encontraba convaleciente de unas fiebres, débil, flaco y pálido por ellas, dio muestras de su carácter desconsiderado y atrabiliario. El Duque de Alba, que no le había besado la mano en el momento en que le correspondía, por haber estado afanado en dirigir todo el ceremonial y ocupado por ello en mil detalles, acudió a remediar su olvido. El trato recibido fue tan áspero y brusco que su padre obligó a Don Carlos a dar satisfacción al Duque, sin arrepentimiento alguno por su parte y quedando enemigo de éste en lo sucesivo.

El Rey, hombre severo y trabajador escrupuloso, consciente de su elevada misión, empezaba a considerar seriamente el desequilibrio mental de su hijo. Lo hacía con más disgusto que ternura y afecto, comprobando su desviación para adquirir las aptitudes y costumbres que él deseaba de su heredero al trono.

“LAS INFECCIONES PREVIAS PODRÍAN PROTEGER FRENTE GRIPE A”

Utilizando la base de datos sobre inmunidad “Epitope”, se ha podido comprobar que las células T, que pueden detectar células infectadas por virus, son capaces de reconocer el sesenta y nueve por ciento de los marcadores en el virus H1N1

Madrid (18-11-09).- Las infecciones previas de gripe probablemente proporcionen alguna inmunidad frente a la actual pandemia de virus de la gripe H1N1, según un estudio del Instituto de Alergia e Inmunología de La Jolla en Estados Unidos que se publica en la revista Proceedings of the National Academy of the Sciences (PNAS).

Estos descubrimientos podrían ayudar a mitigar algunas preocupaciones sobre que el virus H1N1 es tan diferente de variedades de la gripe estacionales previas y que no existe inmunidad en la población.

Los científicos, dirigidos por Bjoern Peters, utilizaron la base de datos sobre inmunidad Epitope para comparar qué marcadores moleculares del virus de la gripe H1N1 podría ser similares a los marcadores moleculares de la superficie de las variedades de gripe estacional anteriores.

Los autores descubrieron que el sistema de defensa del organismo humano reconocía aproximadamente el 17 por ciento de los marcadores que comparte con variedades recientes de la gripe estacional sobre la superficie del virus H1N1.

Otras células inmunes, las células T, que pueden también detectar células infectadas por virus, reconocían el 69 por ciento de los marcadores en el virus H1N1.

Según señalan los investigadores, estos altos porcentajes de reconocimiento sugieren que una inmunidad preexistente en humanos y animales podría proporcionar una barrera contra las variedades pandémicas y ayudar a suavizar el impacto de la expansión de la infección.

Sin embargo, los autores concluyen que a pesar de esta posible ‘ayuda’ inmunitaria sigue siendo necesario contener los marcadores únicos que porta el virus de la gripe H1N1 sobre su superficie.